
El Proceso de Transformación:
Con los primeros movimientos, los performers dejan atrás su humanidad para convertirse en Tepeu y Gucumatz. Cada gesto es un paso más profundo hacia la divinidad, donde los límites entre el cuerpo y el mito se desdibujan.
Galería
Cada gesto es un paso más profundo hacia la divinidad, donde los límites entre el cuerpo y el mito se desdibujan.







En un susurro de arte y luz, capturamos la metamorfosis que eleva lo humano a lo divino. Tepeu y Gucumatz danzan en un viaje visual donde corporeidad y espiritualidad se entrelazan, invitándonos a reimaginar nuestra esencia y desdibujar las fronteras de lo sagrado




Tepeu se erige como el creador del orden, sus movimientos precisos y calculados, mientras Gucumatz, en su ondulación serpenteante, danza alrededor, trayendo el soplo de vida.


Fotografías de cronistas visuales.
Fotografías de J.M. Tripp: 3, 5, 8, 9, 13, 14, 15, 16. Del carrete:1, 2, 3.
Fotografías de Miryam R: 1, 2, 4, 6, 12. Del carrete: 4, 5.
Fotografías de Andres Blanco: 7, 10, 11.







