
Los preparativos
Antes del inicio, el aire en el espacio es denso con la anticipación de lo sagrado.
Los pinceles acarician la piel, mezclando pigmentos que evocan los elementos primordiales: la tierra, el cielo, el viento, el agua.
Cada trazo de pintura es un ritual, un gesto que invoca la esencia de los dioses. No hay prisa, solo una ceremonia silenciosa donde la transformación comienza incluso antes de la primera mirada del público.
En un susurro de arte y luz, capturamos la metamorfosis que eleva lo humano a lo divino. Tepeu y Gucumatz danzan en un viaje visual donde corporeidad y espiritualidad se entrelazan, invitándonos a reimaginar nuestra esencia y desdibujar las fronteras de lo sagrado





Fotografías de cronistas visuales:
Fotografías de J. M. Tripp: 1, 2 ,3, 11, 12, 13.
Fotografías de M. Ruiz: 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10.
Fotografías de Andres Blanco: 14,15,16,17.















